Preocupación por el presupuesto municipal de Massanassa

Fran Raga

Que en el actual contexto de crisis económica que atraviesa nuestro país y especialmente la Comunidad Valenciana, existan ayuntamientos en los que, en lugar de soportar el peso de la deuda, disfruten de la tranquilidad de poseer superávit, es de agradecer, y es lo que me gustaría hacer sinceramente con mi Ayuntamiento, el de Massanassa, felicitarlo, a él y especialmente a su equipo económico por haber logrado semejante proeza. No obstante, la alegría no es completa, más bien todo lo contrario. Me preocupo.

El pasado 29 de diciembre se aprobó el proyecto de presupuesto económico para el ejercicio de 2012 con los votos a favor del PP, Esquerra Unida y del BLOC-Compromís y con el voto negativo del PSOE.

Si un servidor hubiese tenido que votar dicho presupuesto lo hubiese hecho de manera negativa.

Y es que, sorprendentemente, pese a ser un Ayuntamiento con unas cuentas saneadas, hemos asistido a la amortización de un puesto de trabajo en la administración local, sin criterio alguno, pues no estamos hablando de una duplicidad ni de un puesto innecesario.

Pero más sorprendente es que, mientras se eliminan puestos de trabajo, con la consecuente disminución de la asignación económica en este capítulo del presupuesto, otras partidas, como por ejemplo la cultura, no se han visto afectadas.

Me preocupa, y mucho, la escala de la valores de nuestros gobernantes locales.  No logro entender que mientras el presupuesto en materia cultural roza los 600 000 euros (6,5% del total), sólo se dedique un 1,45% al fomento del empleo.

Cualquier vecino de Massanassa podrá constatar la escasa actividad cultural del municipio, y estoy seguro compartirá conmigo que no requiere de 600 000 euros anuales. Habría que revisar en qué se gastan, pues como ya he señalado, no existe en este pueblo una actividad cultural tal como para disponer de semejante cifra.

Podemos seguir ahondando capítulos como:  “otros servicios comunitarios y sociales” (bonito eufemismo para lo que realmente son subvenciones para otros menesteres, que nada tienen que ver con lo comunitario o social).

Más de 37.000 euros se reparten entre cazadores, moros y cristianos, 'bailaores' o cantantes.  No estoy diciendo que no haya que promocionar a estos grupos, es más, se les puede ayudar materialmente, facilitarles la celebración de sus actos y un largo etcétera, pero no concibo que para que unos señores, con todo el derecho del mundo, vayan a cazar patos a l’Albufera, tengamos que contribuir todos los vecinos de Massanassa.

Durante los últimos años hemos asistido al asentamiento del caciquismo moderno, o lo que es lo mismo, la cultura de la subvención para todo y para todos.

Por destacar algunas partidas curiosas, señalaré los más de 19.000 euros destinados a las comisiones falleras, los 5.000 de los moros y cristianos o los 13.000 para pagar la Mancomunitat de l’Horta Sud, otra institución más, por si no habían pocas, totalmente ineficiente e innecesaria.

Tal vez, y cuando digo tal vez quiero decir que estoy seguro, sería conveniente que esos 600.000 euros, o esos 37.000 hubiesen sido destinados a aumentar las pobres partidas de fomento del empleo o educación (1,45% y 3,68% del presupuesto respectivamente), que a pagar tracas, cartuchos y trajes de 'bailaoras'.

Preferiría que todos los estudiantes massanasseros puediesen disfrutar de una beca de estudio, o que se creasen más cursos de formación entre los parados de nuestro pueblo, que por cierto ya son más de 1.000. Preferiría que no se amortizasen puestos de trabajo que sólo conducen a un empeoramiento del servicio de cara al ciudadano.

Por todo esto,  hubiese votado en contra de la aprobación de los presupuestos para el ejercicio económico de 2012. Porque tener superávit no significa que no exista despilfarro.